Noticias

Conferencia Sir John Whitmore

El coaching en la empresa actual y tendencias futuras

El acto fue presentado por José Manuel Gil, Presidente ejecutivo de Sinergos. A dicha presentación le siguió una conferencia por parte de John Whitmore que concluyó con un tiempo para el debate y las preguntas.

Como empezó diciendo José Manuel Gil, el evento se presentaba como un viaje por la dimensión del tiempo, donde la meta es muy
importante. Dicho viaje había que empezarlo imaginando un futuro en el que cada persona es mucho más eficaz.

El coaching es un viaje por el autodescubrimiento, que tiene como meta una importante mejora como profesionales y que no debe permitir la entrada a frases asesinas como “eso es imposible”.

En Sinergos creemos firmemente que gran cantidad de logros importantes se consiguieron porque aquellos que los perseguían, “no sabían que era imposible”.

El coaching te pide que mires en tu interior, y así fue como empezó esta conferencia titulada “El coaching en la empresa actual y tendencias futuras”.

La palabra coaching viene del mundo deportivo. En palabras de Whitmore, el coching no es sólo una herramienta para el desarrollo personal laboral. Aunque esta sea una utilidad básica y fundamental, pensar sólo en esa aplicación es limitante.

Esta herramienta es aplicable a muchas áreas como pueden ser: la solución de problemas, la planificación, delegación, evaluación/ valoración, relaciones personales, desarrollo personal, vida deportiva y desde luego al ámbito más privado como la familia y los hijos.

John Whitmore presentó el coaching mucho más como un estilo de vida que como una “herramienta”.

A lo largo del desayuno se pidió a los invitados que hicieran distintos pequeños ejercicios. En uno de ellos, muy recurrente en los estudios de Whitmore, se pidió a los asistentes que piensen en una persona de la infancia (exceptuando padres), quizás un profesor, abuela o amigo de la familia que aún recordaran con cariño por cómo los trató.

Una vez seleccionada esa persona era importante contestar a dos preguntas:

-  ¿Qué tenía esa persona de especial? ¿Qué diferenciaba a esa persona de otras?
-  ¿Cómo te sentías tú cuando estabas con esa persona?

Las personas allí presentes tuvieron opción de compartir sus pensamientos con distintos compañeros de mesa y las respuestas volvieron a ser las mismas que en otras empresa y que en otras culturas.

Esas personas “especiales para nosotros” nos hacen sentir como iguales, a la vez que especiales a nosotros mismos. Nos hacen sentir escuchados, tratados con respeto y entusiasmo y creen en nuestras capacidades y posibilidades. Hacen que te sientas especial, valorado y con confianza en ti mismo.

Lo curioso es que esa persona que perfectamente pudo ser nuestra abuela, no sabía nada de coaching, seguramente jamás escuchó la palabra en su vida, pero sin saberlo lo practicaba, porque tenía las buenas cualidades de un coach.

Estas cualidades de un buen coach están muy relacionadas con la Inteligencia Emocional.

John Whitmore subdivide el coaching en dos partes: tu propia forma de ser y tus comportamientos.

Cada vez es más sabido que la Inteligencia Emocional es básica. Estudios recientes demuestran que las cualidades de las personas de éxito tienen mucho más que ver con cualidades internas, que con la preparación técnica.

Toda persona que trabaja, cuenta con las dos inteligencias, la intelectual y la emocional. Sobre la segunda no nos enseñan nada ni en el colegio, ni en la universidad y sin embargo, mientras la primera tiene una importancia de 33%, la segunda la tiene de un 66% sobre el éxito profesional de una persona.

Los comportamientos, actitudes, incluso las palabras que usan las personas con una y otra tendencia son diferentes.

Las personas más centradas en la Inteligencia Técnica hablan más acerca de: la “verdad”, los hechos, los contratos, la ley, los resultados propios, y la habilidad personal. Sin embargo, a aquellos más centrados en la Inteligencia Emocional se les oye más hablar sobre: confianza, sentimientos, justicia, conciencia de los otros e ideas de otros. Y más que decir o avisar, preguntan más a los otros, tiran de los otros.

Existen cuatro elementos importantes detrás de la IE: la conciencia propia, la conciencia sobre otros, las habilidades sociales y la gestión propia. De todas ellas la más importante es la primera.

Como decía Whitmore, resulta casi imposible cambiar en algo si no te conoces primero a ti mismo. ¿Cómo vas a cambiar tu comportamiento, si no reconoces tu comportamiento actualmente?

La conciencia de uno mismo es fundamental y este es un ejercicio que se debe practicar.

La conciencia es el ahora, el momento presente. Permanentemente están pasando por nuestro cerebro, gran cantidad de pensamientos como si de una película se tratara.

Como también quedó patente durante el desayuno de trabajo, si nos detenemos unos minutos y nos centramos en algo, como por ejemplo nuestra espalda, cuello o incluso nuestra respiración, descubrimos sensaciones y tensiones de las que antes no éramos conscientes y sólo a partir de ese momento es cuando empezamos a sentir alivio.

La mayor parte de nuestro tiempo no lo pasamos “aquí”, sino que estamos en el pasado o en el futuro. El valor de la conciencia propia es que, cuanta más conciencia se tiene de uno mismo, más posibilidad de mejora existe. En cuanto somos conscientes de algo nuestro, eso empieza a cambiar. Somos capaces de gestionar nuestras emociones, sólo cuando somos conscientes de ellas.

Las personas tendemos a buscar soluciones externas a nuestros problemas, sin darnos cuenta de que la mayor parte de las soluciones están en nuestro interior.

Es fundamental entender que la inteligencia emocional ¡es una actitud, una manera de ser! Y el Coaching es una conducta, la práctica de la Inteligencia Emocional.

Ambas son habilidades para la vida de gran valor y que se pueden desarrollar.

El coaching es un medio para ayudar a la gente a descubrir y sacar a la luz lo mejor de :

- uno mismo,
- los colaboradores,
- la gente.

Asimismo, el rol del coach es sacar lo mejor de uno mismo.

A continuación John Whitmore hacía la siguiente pregunta al auditorio.

¿Qué porcentaje del potencial de cada persona se manifiesta en el trabajo, entendiéndose como diferente el compromiso y el esfuerzo?

Todos los allí presentes (y de nuevo ocurrió lo que suele pasar habitualmente) contestaron entre un 30 y un 50 por ciento. Si esto es así ¿a dónde se supone que va la parte que falta?

La respuesta es que sigue estando en nosotros pero no lo sacamos. Hay que sacarlo.

Probablemente todos tenemos aficiones fuera del trabajo en los que nos esforzamos al máximo y sacamos lo mejor de nosotros mismos. Lo mismos ocurre en situaciones de crisis, donde las personas sacamos una energía extra.

Así pues, no hay duda de que existe ese potencial, pero está infrautilizado.

Entonces la pregunta clave sería ¿cómo podemos sacar ese potencial más a menudo?

¿Cuáles son los obstáculos que impiden que salga ese potencial (tanto circunstanciales como internos)?

Siempre culpamos a nuestras circunstancias, a nuestro jefe, pero lo importante es desarrollar el control sobre uno mismo.

¿Qué puedo hacer yo para controlar eso, para sacar mi mejor yo? ¿y qué evita que sea quien puedo llegar a ser?

Como bien decía Whitmore, la respuesta siempre es el miedo. Miedo al fracaso. Este es el motivo fundamental para que la gente no mejore ni disfrute con lo que hace.

Así, el coaching es una forma de ayudar a las personas a construir un mejor autoconocimiento. Al igual que en el deporte, sin autoconocimiento no se puede mejorar. El miedo al fracaso destruye eso.

El coaching es un método para ayudar a desarrollar el autoconocimiento. Hoy en día en la organización es básica la capacidad para tomar decisiones y muchos directivos no lo consiguen precisamente por miedo al fracaso.

Como ya apuntábamos en el ejemplar anterior de los Cuadernos de Trabajo, el coaching es un método para ayudar a desarrollar el autoconocimiento. Hoy en día en la organización es básica la capacidad para tomar decisiones y muchos directivos no lo consiguen precisamente por miedo al fracaso.

Llegando a este punto, y para cerrar esta conferencia concluimos con las siguientes premisas:

Hablando de tener conciencia de uno mismo, es fundamental ser conscientes de “estar aquí” al menos, 2 – 3 veces al día y deberíamos practicar, para ser cada vez más conscientes de nuestros pensamientos, emociones y sentimientos.

La buena autogestión es la clave de la buena gestión de otros. Tenemos que aprender primero sobre nosotros y después sobre los demás.

Relacionando esto con el cambio una pregunta que lanza Whitmore es : ¿Para empezar a cambiar el mundo por donde habría que empezar, por cambiar a los otros, o por cambiar uno mismo?

Un ejemplo de esto está siendo Asia que está evolucionando muchísimo gracias a un proceso de revisión interna.

Todo esto lo relacionaba John Whitmore permanentemente con la Inteligencia Emocional.

No es una habilidad difícil de aprender. Contaba el ponente buenas experiencias de aprendizaje de coaching con sólo diez días de duración, es decir que no es una habilidad que requiera de años de aprendizaje.

El coaching es la herramienta para ayudar al otro a que construya un mejor conocimiento sobre sí mismo. Es un método para dirigir personas.

 


Como forma de dirigir personas habrá que ayudar a los colaboradores a establecer objetivos que sean alcanzables por ellos y que sientan ese éxito y además hacerles ver que su éxito se debe a cosas que ellos han hecho. Si yo tomo una decisión que luego tiene éxito, eso me da seguridad para tomar decisiones.

Es un importante reto para los directivos actuales cambiar un estilo de dirigir en base a dar instrucciones que por otro basado en hacer preguntas.

Por lo tanto, aunque es importante desarrollar las bases del coaching sobre uno mismo, todavía lo es más aplicar los principios a la organización.